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LA FAMILIA NECESITA VITAMINA “T”

Del articulo publicado por Cristina Olivieri en la revista Argentina “Hacer Familia”
(Agosto-setiembre año 2 Nº 9).

Fragmentos

En el primer capítulo del libro “Enganchados a las pantallas” de Castells y Bofarull, descubro una frase que me llama poderosamente la atención, los autores se refieren a la olvidada vitamina ”T”. definen esta vitamina como tiempo de dedicación parecería que en las últimas décadas los padres nos hemos preocupado más por darles a nuestros hijos bienes materiales, tangibles, que otros no tangibles como tiempo, conversación, compañía o juego. Evidentemente la vitamina “T” no es igual para todos y cada familia deberá sintetizar la propia.

Para una madre profesional, de horario apretado será repensar los momentos con su hijo/a, disfrutando a fondo el baño, la cena, los fines de semana que bien mirados se pueden transformar en una maravillosa experiencia y en momento de honda comunicación para madre e hijo/a.

Para un papá atrapado por su trabajo tal vez signifique darse cuenta de que es constructor de la vida de sus hijos y mire su agenda de otro modo, defendiendo el tiempo para ellos a capa y espada.

Si se trata de una madre con varios hijos descubrirá momentos únicos yendo y viniendo del colegio, en la sala de espera del dentista o en el supermercado.

Y si son padres de adolescentes tal vez consiste en estar disponibles tratar de entender y confiar.

Amar incondicionalmente a nuestros hijos implica estar con ellos, gastar, más propiamente invertir nuestro tiempo para conocerlos y aceptarlos en sus verdaderas capacidades. Si queremos de verdad que esos valores que consideramos importantes se transformen en actitudes vitales, ha llegado el momento de disfrutar de la familia, encarando la educación de los hijos como la tarea quizás más gratificante que el ser humano puede experimentar.

Si bien educar es un arte también es una ciencia que se puede aprender. De algún modo consiste en enseñar a querer y nuestro desafío será hacer atractivos el bien y la verdad. Si nos empeñamos habremos formado hijos libres y responsables, capaces de concretar un proyecto de vida. En otras palabras: HIJOS FELICES.

Tía Asu